-Y es por estos libros, por estas historias que yo aún puedo creer en que existen los finales felices. A pesar que me hayan roto 10 001 veces el corazón, por más que hayan destruido cada ilusión que he tenido aún guardo esperanza que todos se merecen algún "final feliz".
-¿De qué trató tu libro esta vez?-me pregunta un poco distraído. Algo tan normal en él. Conocía tanto a Jim que ya sabía que momentos así como este, donde yo me encontraba terminando el libro del día él se aparecía para buscarme con algún plan totalmente espontáneo él ya sabía que tenía que esperar a que termine el libro para ver si nuestros planes salían o tenía que ayudarme con el final del libro, Jim se dedicaba a perderse entre sus pensamientos. Para ser un chico se va muy fácilmente- ¿De vampiros? ¿Zombies que pelean con cazadores de sombras y luego se dan cuenta que todos son iguales y logran la paz mundial?
-Eres un tremendo tonto!- Me encantaba que él me escuchara sobre mis libros, lo único que ni siquiera me gustaba es que se burlara de ellos. -Trató de dos mejores amigos que se conocen a los 11 años, van creciendo en todos los sentidos posibles y pasan por muchas cosas. Una de las mejores historias que he leído. Y para que conste, los zombies no existen en el mundo de los cazadores de sombras.
-Y lo mismo dijiste de la de ayer y la del jueves- se quedó pensando- aaahhh, claro y también de la del mes pasado!!
-Silencio!- Cogí la almohada mas cercana y se la lancé- Todas las historias son de lo mejor pues cada una te enseña algo. Además, al menos, yo utilizo mi imaginación y creo universos geniales mientras leo; en cambio tú solo te dedicas a salir a fiestas, tener vida social y ya. Por eso no tienes derecho a opinar.
- Jajajajaja.- Se rió demasiado fuerte, pensé que le iba a dar algo- Que fresca que eres. Hasta hace unos cuantos años atrás tú ni veías la contraportada de algún libro, Fui yo quien te introdujo en el mundo de la lectura. Aparte, tú también tienes vida social y sales a fiestas o tengo que recordarte esa vez en la nos quedamos bailando hasta el fin de los tiempo porque no querías dejar a ese chico ahí solo y borracho y terminamos en la comisaría?
-No es necesario que me recuerdes eso. Eres el mejor amiga de la vida por eso y muchas cosas más.
-Ya lo sé, soy GENIAL- Me dio su sonrisa más creída posible. - ¿Qué sería de la pobre Jayle sin mí?
-Por favor, no permitas que tu ego se suba tanto. Vámonos de una vez que quiero pizza.
Esta era nuestra relación normal, si es que de alguna manera se le podía llamar normal. A Jim lo había conocido a los 7 años porque vivíamos cerca y salía a jugar conmigo y unos cuántos amigos menores que nosotros más. Él era de mi misma edad, teníamos afinidad por alguna que otra cosa, mientras todos crecíamos cada uno iba asumiendo sus "responsabilidades" y dramas de cada edad. Nosotros fuimos los que a pesar del tiempo buscamos conservar nuestra amistad al menos entre nosotros. Un día de verano en su cumpleaños, por cuestiones de algún reto de ese famoso juego "La Botella Borracha" uno de los menores de nuestro grupo lo retó a besarme en la boca (que escándalo era eso en esos años) y él por creerse el capaz de todo, el valiente, por querer ser el primer chico de nuestros amigos que besaba a una chica (aunque esa chica era yo) se me acercó, me miró a los ojos y me susurró: "por favor no me pegues por esto" y así sin más, me besó. Yo me quedé en shock porque tenía 12 para 13 años y no sabía como demonios debía de responderle. Fueron los 3 segundos más largos de mi vida, me las iba a pagar por esto. Cuando se separó de mí, todos los niñitos y niñitas de mami empezaron a gritar: "WUUUUUU, Jim y Jayle son noviooooos" (que inmaduros); ellos seguían en su mundo de griteríos mientras que nosotros estábamos mirándonos a los ojos sin saber que decir o que hacer (y a la par, dentro de cada uno, había una chispa que se encendía). Luego de ese reto, empezamos a salir (si es que ir a la tienda juntos o al parque con mi perrito se le podría decir salir). En abril, un mes luego de mi cumpleaños, decidió finalmente pedirme que sea oficialmente su enamorada; claro que yo le dije que sí aunque no tenía ni idea en que nos estábamos metiendo. Sólo se que era feliz con él.
Duramos al menos 2 años y medio, cuánto tiempo para unos chiquillos como nosotros; luego, llegó la espantosa adolescencia donde él simplemente me rompió el corazón como si no importara nada. Se dedicó a perderse en sus rutas, empezó a salir a fiestas muchísimas más que yo, cada fin de semana se besaba con al menos 10 chicas distintas, no buscaba tener alguna relación seria, quería divertirse; mientras tanto yo, con el corazón roto y odiándolo un poco me envolví en mis asuntos, en el colegio nuevo, mis amigas de los colegios, mis otras amigas, mi deporte y divertirme pero a mi estilo. Cuando sentí que me había curado, para esto al menos unos seis meses, decidí buscarlo un día como si nada pues aunque quisiera borrarlo de mi vida lo extrañaba muchísimo. Me abrió, conversamos toda la tarde, se disculpó conmigo, decidí perdonarlo totalmente y ese mismo día, 2 de noviembre nos prometimos que no permitiríamos que absolutamente nada nos separe, que seríamos los mejores amigos que podríamos ser para el otro, que si algún otro chico me rompía el corazón él mismo me iba a llevar Nutella, se sentaría conmigo mientras yo llorara todo lo necesario y si ya era extremo, se pondría a ver alguna película romanticona conmigo; por mi parte, si alguna chica le volvía a romper el corazón (nuestra ruptura también se lo había roto solo que es muy bueno escondiendo las cosas) yo me sentaría a tomar con él (aunque ni pase el alcohol), me sentaría a jugar Play con el (FIFA o algún juego así- aún cuando terminaba lanzando el mando lejos por la desesperación) o veríamos alguna de las películas sangrientas que le gustaban. Además, cada uno apoyaría al otro en sus sueños, luchasm problemas, etc etc.
Y bueno, hasta ahora 7 u 8 años más tarde seguimos en este pacto el cual nos ha funcionado excelente a nuestra manera, como todo lo demás que hacemos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario